
octubre de 2009
I Timoteo 2:4:
el cual [Dios] quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.Romanos 10:12:
...pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.
Dios siempre está mostrando Su maravilloso amor para que de ese modo el hombre pueda ser ganado para Él. Es el propósito y la voluntad de Dios que todos puedan ser salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Es la voluntad de Dios bendecir a todos, proveer y ser la suficiencia de todo hombre, mujer y niño. Dios es nuestro manantial inagotable de abastecimiento.
El primer paso para cualquiera que anhela recibir la suficiencia de Dios es ser salvo, creer la Palabra de Dios, como está escrito en Romanos 10:9 y 10.
Romanos 10:9,10:
Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Una vez que hemos confesado a Jesús como Señor y creído en nuestro corazón que Dios le levantó de los muertos, somos salvos, renacidos. Es entonces que recibimos poder y fortaleza provenientes de Dios. Nos es dada la suficiencia de Dios. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir una vida en abundancia—física y espiritualmente.
II Corintios 3:5:
no que seamos competentes [suficientes] por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia [suficiencia] proviene de Dios.
¿Qué incluye espiritualmente la suficiencia de Dios para nosotros como creyentes renacidos?
Somos aceptados por Dios.
Efesios 1:6:
para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
Somos redimidos y hemos recibido remisión de pecados.
Efesios 1:7:
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón [remisión] de pecados según las riquezas de su gracia.
Somos parte de la casa de Dios.
Efesios 2:19:
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia [casa] de Dios.
Somos adecuados para participar de la herencia de Dios.
Colosenses 1:12:
Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos [adecuados, suficientes] para participar de la herencia de los santos en luz.
Hemos sido rescatados de la potestad de las tinieblas.
Colosenses 1:13:
el cual [Dios] nos ha librado [rescatado] de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.
Estamos completos, sin faltarnos absolutamente nada.
Colosenses 2:10:
y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
Dios nos ha hecho completos, nos ha redimido, Él perdona nuestros pecados, y somos aceptados en Su presencia. Considerando cuánto nos ha dado espiritualmente, ¿haría Él menos por nosotros en el ámbito físico?
Filipenses 4:19:
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.III Juan 2:
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.Juan 10:10:
...yo [Jesucristo, el Hijo de Dios] he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Junto con conocer que Dios es nuestra suficiencia espiritual y físicamente, hay algo más que podemos hacer. Podemos hacer de Él nuestra suficiencia en la práctica. Dos claves para hacer de Dios nuestra suficiencia en una manera práctica y cotidiana son la creencia enérgica y el dar sistemático.
Reconocer que Dios es nuestro manantial de abastecimiento es un ingrediente necesario para hacer de Él nuestra suficiencia en la práctica. Nos convencemos de esta verdad por medio de buscar las promesas en Su Palabra. Luego nos apropiamos de las promesas de Dios por medio de creer. Y creer es actuar conforme a la Palabra, andando en la verdad. Significa estar plenamente persuadido de que lo que Dios ha prometido, Él está deseoso y es capaz de hacerlo.
Romanos 4:21:
plenamente convencido de que [Dios] era también poderoso para hacer todo lo que [Dios] había prometido.
La creencia enérgica es rehusar a darse por vencido hasta que no veamos la promesa de Dios cumplirse en un área de nuestra vida.
Otra clave para hacer de Dios nuestra suficiencia a un nivel práctico es devolverle a Él sistemáticamente. A medida que sembramos generosamente, también segaremos generosamente. A medida que damos de corazón con alegría, así recibimos. El dar nos permite manifestar externamente lo que creemos en el interior—que es Dios Quien es nuestro manantial de abastecimiento y nuestra suficiencia.
Devolverle a Dios nos hace conscientes de nuestra sociedad con Dios en el ámbito material y financiero como también en el espiritual. Es una manera concreta de comprobar para nosotros mismos que Dios es nuestra suficiencia. Devolver a Dios cultiva el concepto de suficiencia y de abundancia y erradica el concepto de carencia.
II Corintios 9:6,7:
Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Podemos vivir sin miedo a carecer y sin preocupación por el futuro. Dios es nuestra suficiencia, nuestro manantial inagotable de abastecimiento. Cuando creemos enérgicamente las promesas de Dios y devolvemos sistemáticamente al que suple todas nuestras necesidades, no sólo tendremos aquello que necesitamos, sino que también tendremos una abundancia con la cual ayudar a otros.
Y podremos decir como lo escribió el salmista:
Salmos 37:25:
Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado,
Ni su descendencia que mendigue pan.


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